Primera impresión
Cuando cojo el protector de espalda por primera vez, noto inmediatamente su ligereza. Es cierto que mi modelo anterior, un clásico "caparazón de tortuga", ya tiene sus años. La nueva flexibilidad me sorprende aún más: el protector se desplaza fácilmente en todas las direcciones y se adapta a todos los movimientos.
Cuando me lo puse por primera vez, me di cuenta de que el chaleco no era ceñido, pero gracias a su flexibilidad, no me limitaba en absoluto. Ahora tengo curiosidad por ver cómo se siente realmente bajo varias capas de ropa y si se mantiene donde debe en caso de caída. (Al fin y al cabo, la pretemporada es el momento perfecto para probarlo si tu control de los bordes todavía es inestable y tus piernas aún no pueden compensar alguna que otra cuesta).