A la ma帽ana siguiente, con un sol radiante, partimos hacia el campamento de altura "Bargahsevom", a 4.200 metros, el 煤ltimo antes de la cumbre. Queremos ver hasta d贸nde se puede recorrer el monte Damavand en bicicleta. Sin embargo, las miradas entre asombradas y compadecidas de los monta帽eros que se acercan disminuyen claramente nuestra confianza. Y, efectivamente, s贸lo podemos recorrer los primeros metros por el polvoriento sendero 煤nico, despu茅s tenemos que empujar, los 1.200 metros de altitud restantes hasta el campamento. S贸lo la perspectiva de volver a bajar nos motiva a empujar nuestras bicicletas cuesta arriba, curva tras curva...
...No hemos llegado muy lejos cuando o铆mos m煤sica oriental resonando en el aire de la monta帽a. Tres iran铆es mayores se han acomodado detr谩s de una roca: disfrutan de la libertad de las monta帽as con una radio y licores caseros. Con un gran "hola", nos invitan a entrar en su c铆rculo para celebrarlo con ellos. A 煤ltima hora de la tarde llegamos exhaustos al campamento alto. Aqu铆 nos espera una especie de b煤nker de hormig贸n como alojamiento, que ya est谩 lleno hasta los topes con casi 40 personas. Y como el aire en el interior es, por decirlo suavemente, impresionante, decidimos acampar. Se han apilado plataformas por todo el pedregal que rodea el campamento, convirti茅ndolo casi en un camping. Algunos de nosotros empezamos a sufrir el mal de altura, as铆 que nuestra peque帽a tienda fortaleza se convierte en un hospital durante la noche. Viajar m谩s lejos en bicicleta es imposible en este terreno.
Salida del monte Damavand
espu茅s de un d铆a relaj谩ndonos al sol, decidimos ponernos en marcha. Y la cosa se complica. El tramo superior requiere la m谩xima concentraci贸n. Las cerradas curvas en horquilla exigen toda nuestra destreza al volante. Apenas tenemos ocasi贸n de apreciar el panorama 煤nico. M谩s abajo, el camino de herradura serpentea entre arbustos de hoja dura y cardos a trav茅s de un paisaje impresionante. El aire vuelve a contener suficiente ox铆geno y cada vez hace m谩s calor. La 煤ltima incomodidad de la altitud ha desaparecido mientras rodamos los 煤ltimos metros hasta el campamento por un sendero suave y juguet贸n.
Durante los siguientes d铆as, exploramos los alrededores de Damavand. En cada pueblo nos reciben con alegr铆a. Por ser turistas en Ir谩n, por ir en bicicleta, por el simple hecho de estar all铆... es como un sue帽o. Los forasteros nos dan fruta y nos invitan a sus casas. Nos sirven lo que hay en la despensa. Amigos y conocidos vienen a vernos. La mayor铆a de ellos no hablan un idioma extranjero, pero una sonrisa ante un vaso de t茅 suele decir m谩s que muchas palabras.
A veces nos cuesta volver a ponernos en marcha y nuestro gu铆a tiene que practicar el m谩s alto nivel de diplomacia persa hasta que podemos continuar nuestro viaje. Rodamos entre olivares, a lo largo de peque帽os arroyos, por polvorientas pistas de grava, atravesamos estrechos desfiladeros de toba y descendemos por interminables serpentinas de una sola pista. Hace sol y calor. Por la noche, siempre tenemos una suntuosa comida, simplemente sentados en las obligatorias alfombras persas sin mesa ni sillas, acompa帽ada de litros de t茅 dulce del samovar -la gran tetera de plata con una peque帽a tetera encima, que se encuentra en todos los hogares- y, por supuesto, pipas de agua con tabaco dulce de frutas. Incluso los no fumadores de nuestro grupo no pueden resistirse...