Nieve nueva
Como en Semana Santa tambi茅n hab铆a mucha nieve nueva en la regi贸n de Jungfrau y exist铆a un riesgo considerable de avalanchas, decidimos evaluar la situaci贸n por la ma帽ana "in situ". Como el tramo m谩s empinado de la excursi贸n comienza justo en el refugio, la situaci贸n pudo evaluarse relativamente bien durante los primeros 200 metros de ascenso. Pronto qued贸 claro que Hans ten铆a raz贸n en su apreciaci贸n: "Probablemente se trate m谩s bien de una ascensi贸n de verano, ya que la tormenta posterior a Semana Santa hab铆a arrastrado toda la nieve hacia el valle. Tiene que estar en alguna parte.
Con la previsi贸n meteorol贸gica de la conferencia que auguraba un tiempo glorioso en la monta帽a y la certeza de un s贸lido manto de nieve, subimos confiados. Lo 煤nico negativo fueron las fuertes rachas de viento, que nos obligaron a detenernos una y otra vez para no perder el equilibrio. As铆 que avanzamos lenta pero constantemente. A veces, la nieve estaba tan barrida por el viento que siempre era dif铆cil remontar en el terreno escarpado a pesar de los crampones.
En la parte superior del glaciar, incluso tuvimos que cubrir un tramo sobre hielo desnudo y se discuti贸 la idea de ascender con crampones y esqu铆s a la espalda, como en una ascensi贸n de verano. Sin embargo, esta idea se descart贸 r谩pidamente cuando tuvimos que cruzar de la misma forma una cresta rocosa hasta el siguiente "glaciar sin nombre" en el "lugar del desayuno" - los esqu铆s en la ya pesada mochila daban al viento a煤n m谩s superficie para atacar y a veces ten铆amos la sensaci贸n de ser arrastrados hacia el valle por las fuertes r谩fagas. Tambi茅n nos dimos cuenta de que no pod铆amos escalar la cresta expuesta de la cumbre en estas condiciones.
Los 煤ltimos cientos de metros hasta el dep贸sito de esqu铆s en el Hugisattel (4088 m) fueron dif铆ciles debido a la fina capa de nieve - el piolet siempre en la mano, listo para intervenir a la primera se帽al de deslizamiento. Las r谩fagas de viento se hab铆an convertido en una brisa constante, las nubes se deslizaban desde el norte y un espeso manto de nubes se abr铆a paso por el glaciar Fiescher desde el valle del Fieschertal: al igual que los d铆as anteriores, un espect谩culo meteorol贸gico muy interesante. Sin embargo, la temperatura era muy desagradable: 隆unos 15掳 Celsius bajo cero con un viento constante! Era dif铆cil calcular la temperatura real, pero hac铆a tanto fr铆o que no pod铆amos tomarnos un descanso. Ni siquiera cuando llegamos al Hugisattel (4088 m) hacia el mediod铆a; s贸lo cambiar r谩pidamente los esqu铆s por los crampones, quitarnos todo el peso de la mochila y atragantarnos mientras tanto con dos o tres barritas energ茅ticas heladas.
Agassizgrat
En el collado, ya se pod铆a saborear al m谩ximo la exposici贸n de la cresta noroeste (Agassizgrat). Cualquiera que haya visto el Finsteraarhorn desde el noreste puede imaginarse la sensaci贸n de estar encima de una pared vertical de 1.000 metros de altura. Tal y como nos ocurri贸 hace un mes cuando est谩bamos en el Pizzo Pesciora, admirando una enorme pared negra en el horizonte y Baschi dijo: "隆Quiero estar ah铆 arriba!"
A煤n no lo hab铆amos conseguido. Y la cresta todav铆a nos iba a exigir mucho...
Debido a la larga subida de febrero y al tiempo tormentoso de los 煤ltimos d铆as, la cresta estaba casi completamente libre de nieve, pero cubierta en su mayor parte por una capa de hielo de un cent铆metro de espesor. Una y otra vez tuvimos que escalar barrancos de hielo de un metro de largo por debajo de la cresta. S贸lo de vez en cuando disfrut谩bamos de la vista hacia el norte, sobre Grindelwald y la Selva Negra, o del mar de monta帽as hacia el sur, con el imponente Matterhorn y el poderoso Weisshorn...
Cumbre ...
Sin ning煤n sentido del tiempo, finalmente alcanzamos la cumbre (4274 m). Sin embargo, el avance de la tarde y el fr铆o nos urg铆an a hacer las fotos de cumbre lo antes posible, comer el chocolate de cumbre y descender de nuevo hacia el Hugisattel. El descenso se alarg贸 como un chicle y, cuando por fin llegamos a la estaci贸n de esqu铆, el sol ya hab铆a desaparecido del horizonte y las nubes se estaban ti帽endo de rojo. Durante el descenso, las vistas de las monta帽as circundantes fueron una vez m谩s impresionantes.
Menos impresionante fue el descenso
... 隆un buen trozo de nieve dura y no m谩s jugo en los muslos! Sin embargo, al cabo de unos minutos llegamos a la cresta rocosa del "desayunador", volvimos a atarnos los esqu铆s a la mochila y avanzamos a trompicones por el pedregal. Al otro lado, esquiamos un barranco en l铆nea recta antes de llegar a la caba帽a con las 煤ltimas luces del d铆a, completamente agotados.
"Un acogedor" camino a casa?
Debido al cansancio de nuestros huesos, decidimos no escalar m谩s picos a la ma帽ana siguiente, sino regresar al coche v铆a Gr眉nhornl眉cke, Aletschgletscher y Eggishorn de forma "pausada". Pero una vez m谩s no fue un d铆a acogedor...
Despu茅s de un desayuno tard铆o, nos pusimos en marcha lentamente hacia Gr眉nhornl眉cke. Desde all铆, echamos un 煤ltimo vistazo al Finsteraahorn y nos dirigimos hacia Konkordiaplatz. El descenso no fue emocionante, pero despu茅s de lo de ayer nos alegramos de poder balancearnos un poco de nuevo. Para cruzar la morrena lateral del glaciar Aletsch, volvimos a encordarnos y bajamos por el glaciar hasta M盲rjelensee. Por desgracia, no se puede considerar un descenso, ya que el glaciar es tan llano que hay que seguir empujando.
Ahora llegaba la ascensi贸n final hacia Eggishorn y de nuevo el tiempo cambi贸 y un espeso manto de nubes oscureci贸 nuestra vista. Con las experiencias (meteorol贸gicas) de los 煤ltimos d铆as y el hecho de que ahora est谩bamos de vuelta en terreno familiar, no nos import贸 esta vez y disfrutamos del descenso de vuelta a la zona de esqu铆 de Fiescheralp a pesar de la pesada capa de nieve.
Incluso las se帽ales de "Cerrado" en el descenso del valle no pudieron detenernos; s贸lo quer铆amos llegar al autob煤s lo m谩s r谩pido posible. Nos abrimos paso hasta el valle a trav茅s de la nieve fangosa con nuestras 煤ltimas fuerzas. Pero nos esperaba una 煤ltima sorpresa: hac铆a tanto calor desde hac铆a tres d铆as que ya no hab铆a nieve mucho m谩s arriba de lo esperado. A mitad del descenso, tuvimos que desabrocharnos los esqu铆s y dedicar una hora a bajar los 煤ltimos 400 metros de altitud por una pista de senderismo, que finalmente hizo el resto a nuestros muslos.
Sin embargo, todos nuestros esfuerzos se olvidaron cuando nos sentamos en el aparcamiento frente al autob煤s, nos quitamos las botas de esqu铆 y hablamos de lo que hab铆amos vivido. Fue una experiencia inolvidable en la que aprendimos mucho sobre el tiempo, el clima, los glaciares y las monta帽as.