Tatort Nordkette
Debe de tratarse de una broma, pens茅 al subir por primera vez al telef茅rico de Nordkette, que nos llevar铆a al Seegrube der Nordkette, en lo alto de Innsbruck, a las 8.15 en punto. Patrick ten铆a que guiar ese d铆a a un grupo de clientes habituales por el glaciar, as铆 que me un铆 a varios lugare帽os y profesionales de Innsbruck para descubrir una zona que hab铆a atra铆do una atenci贸n negativa en el pasado reciente debido al "factor humano". R谩pidamente me vi superado por otros freeriders en el camino desde el aparcamiento hasta el telef茅rico. La hospitalidad tirolesa lleg贸 a su fin a m谩s tardar en el telef茅rico: conseguir una plaza en el primer carril es una cuesti贸n de honor en el Seegrube.
"驴Por qu茅 tan pocos riders llevan aqu铆 el equipo completo?", le pregunt茅 a mi colega de Innsbruck, que intentaba animar el ambiente con algunas bromas en el telef茅rico. "Las estad铆sticas parecen darles la raz贸n, en la Nordkette s贸lo te quedas parcialmente enterrado", fue mi respuesta. Enseguida cruzamos una pendiente de unos 38 grados, con algunos freeriders entrando en la pendiente justo por encima de nosotros y otros bloqueando completamente la estrecha pista de la cresta. Ni "Gria脽ti", ni "Berg Heil", porque al fin y al cabo est谩bamos luchando por la misma l铆nea.
As铆 es exactamente como me hab铆a imaginado la zona y la escena. S贸lo la semana anterior se hab铆a desencadenado una avalancha en la misma ladera, y mientras los rescatadores sacaban de la nieve a dos v铆ctimas parcialmente enterradas, otros freeriders desencadenaron otra avalancha en la misma ladera. Un lugare帽o de Seegruben describi贸 el incidente de la siguiente manera:
"Como en todas las estaciones de esqu铆 de Europa, te transportan al estilo Disneylandia monta帽a arriba y luego tienes la opci贸n de bajar esquiando por la zona de esqu铆 vigilada. O, como ya es pr谩ctica com煤n en Nordkette, la gente simplemente esqu铆a all铆 donde la nieve parece m谩s bonita, porque de todos modos parece que nunca pasa nada. Especialmente al principio de la temporada, se puede ver c贸mo los entusiastas de los deportes de invierno van a la deriva completamente despreocupados: donde y como les plazca."
Y parece que muchos freeriders no se dan cuenta, y quiz谩s cada invierno m谩s, de que el "lado salvaje" comienza justo al lado del borde de la ruta de esqu铆. Y que una pista salvaje libre requiere una toma de decisiones independiente y un conocimiento b谩sico de la zona alpina.
Por desgracia, no todos los lugare帽os parecen haberse dado cuenta de que la pista salvaje libre, la zona de esqu铆 libre, el mundo de la alta monta帽a alpina, como quiera llamarse a este paisaje, no est谩 asegurado por la comisi贸n de avalanchas de la zona de esqu铆.
Pero lo que ocurri贸 hace unas semanas, el primer domingo tras las primeras nevadas intensas del invierno 2015 y vientos de m谩s de 60 km/h, en un "tenso tres" (nivel de alerta de aludes de 3 a 4), fue calificado por el lugare帽o de Seegruben, que no desea ser nombrado, como "una verg眉enza para nosotros, los aficionados a los deportes de invierno".
"No basta con que se entre inmediatamente en la zona de esqu铆 libre, porque aqu铆 estamos hablando de pendientes de unos 45 grados. No se piensa en las t谩cticas que podr铆an emplearse para dominar pasajes tan complicados. En una g贸ndola de la Nordkette caben 50 personas, dos tercios de las cuales se lanzan a este terreno escarpado m谩s o menos simult谩neamente"
Ahora ocurri贸 lo previsible: una placa de nieve se vino abajo y arrastr贸 a dos entusiastas de los deportes de invierno varios cientos de metros hacia las profundidades, sepultando a uno parcialmente y a otro por completo. Mientras ambos eran localizados y desenterrados por sus bien equipados compa帽eros, la animada actividad continuaba en la zona de esqu铆 abierta.
"As铆 que mientras los ayudantes en el cono de avalancha fresco segu铆an buscando m谩s v铆ctimas en el cono de avalancha con los transceptores de avalancha cambiados a "b煤squeda", ellos segu铆an esquiando por encima de ellos. Y no en la pista de aludes, que es lo que el instinto deber铆a decirles en realidad, no, siguieron deleit谩ndose en la nieve polvo no rastreada."
Y la reacci贸n no se hizo esperar, contin煤a: "Mientras las v铆ctimas enterradas ni siquiera han terminado de ser desenterradas, vuelven a quedar sepultadas por una gran placa de nieve provocada por otros aficionados a los deportes de invierno. El tama帽o de la placa de nieve puede explicarse posiblemente por el hecho de que la nieve cay贸 primero sin viento, y luego esta capa suelta de polvo fue arrastrada por la nieve fresca con viento y por lo tanto se desprendi贸 una placa muy grande.
"En muy poco tiempo apareci贸 el 谩ngel amarillo del bien organizado servicio de rescate en helic贸ptero del Tirol. La imagen que se le present贸 fue de puro caos: "freeriders" abucheando junto a v铆ctimas enterradas que luchaban por respirar. Uff, una vez m谩s todo sali贸 bien..."
Y de vuelta a nuestra traves铆a, hacia un barranco sur no rastreado, tuvimos que frenar una y otra vez en la pendiente abierta. Atasco de freeriders en la Nordkette, nuestros muslos estaban cansados y ya 铆bamos un poco retrasados. S铆, est谩bamos al l铆mite, pero quiz谩 hab铆a otros factores que no hab铆a tenido en cuenta. Y as铆 fue como ocurri贸: intent茅 completar la traves铆a con 铆mpetu, cuando de repente un deportista de invierno sin equipo se plant贸 all铆, con su chaqueta amarilla cada vez m谩s cerca, con una pendiente de unos 40 grados debajo de m铆. Mi maniobra de frenado desencaden贸 una placa de nieve, mis esqu铆s estaban al descubierto en la parte trasera, justo encima de la grieta de la placa de nieve con un grosor de grieta de unos 40 cm.
Una sensaci贸n de mareo: 驴qu茅 habr铆a pasado, d贸nde estaba el error? D贸nde estaban los numerosos fallos? Y d贸nde estaban las luces rojas que tan claramente se ve铆an despu茅s en el v铆deo (n煤mero de freeriders delante y encima de m铆, zona demasiado empinada, cansancio, luz solar, velocidad al cruzar, etc...). De camino a casa, hacia el valle de Stubai, record茅 una estad铆stica que Bruce Tremper describe en su libro "Avalanche Essentials": el 92% de las v铆ctimas de aludes son hombres, como los presos de las c谩rceles de los pa铆ses industrializados occidentales. Adem谩s, casi todas las v铆ctimas masculinas de avalanchas tienen entre 26 y 39 a帽os, buena educaci贸n, ingresos medios, son deportistas y muy buenos esquiadores y practicantes de snowboard. Y he aqu铆 que esto probablemente se aplicaba a todo nuestro grupo, si no a todos los freeriders del primer telef茅rico del Seegrube aquel s谩bado por la ma帽ana.
En su libro "Pensamiento r谩pido, pensamiento lento", Daniel Kahneman se preguntaba hasta qu茅 punto es peligroso nuestro pensamiento. Cu谩ndo se enfrentan nuestros patrones mentales intuitivos y l贸gicos, cu谩ndo tengo la suficiente confianza para saber lo que puedo -o debo- decidir desde mi instinto o a trav茅s de la l贸gica y la metodolog铆a? En su exitoso libro, plantea la cuesti贸n de por qu茅 personas con los conocimientos b谩sicos necesarios, el equipo adecuado y en lo que en realidad son escenarios relativamente sencillos siguen cometiendo graves errores.