Saltar al contenido

Cookies 馃崻

Este sitio utiliza cookies que requieren consentimiento.

M谩s informaci贸n

Esta p谩gina tambi茅n est谩 disponible en English.

Zur Powderguide-Startseite Zur Powderguide-Startseite
Aventura y viajes

Cruce de los Alpes Parte 2 | Todo lo bueno viene de dos en dos

Reanudaci贸n de nuestra odisea del esqu铆 con un nuevo enfoque

07/01/2025
Linus Langenbacher
Cuando Hugo y yo tuvimos que abandonar nuestro viaje de esqu铆 por Suiza despu茅s de s贸lo diez d铆as debido a una enfermedad (ver Parte 1), no est谩bamos muy seguros de c贸mo iba a continuar nuestra 茅pica aventura de siete semanas de esqu铆 de traves铆a por los Alpes suizos. Dormir en tiendas de campa帽a, las inclemencias del tiempo y llamar a las puertas de las estaciones de esqu铆 m谩s lujosas con la esperanza de encontrar un lugar donde pasar la noche nos hab铆an pasado factura. Pero despu茅s de una semana de descanso, durante la cual pude recuperarme en cierta medida, est谩bamos listos para intentarlo de nuevo y nos reunimos en la estaci贸n de tren de Sagliains, en el valle del Inn.

De vuelta a la aventura

Fue un poco extra帽o viajar de vuelta a Suiza en tren desde Heidelberg. Puedes enterarte de lo que pas贸 antes y de por qu茅 estoy viajando de vuelta desde Heidelberg aqu铆 en la Parte 1. Como ya iba completamente equipado para esquiar, algunos me preguntaron qu茅 estaba haciendo. Y la verdad es que yo tampoco lo sab铆a. La brusca interrupci贸n de nuestro viaje y el hecho de que llevara una semana enfermo y tumbado en el sof谩 hab铆an anulado casi por completo mi ilusi贸n. Pero a medida que el tren se adentraba lentamente en las monta帽as m谩s altas y ve铆a c贸mo se ensanchaba la capa de nieve y la sonrisa de Hugo, supe de nuevo por qu茅 estaba aqu铆.

Esta vez, sin embargo, a ninguno de los dos nos apetec铆a volver a intentar el paso de Vereina, as铆 que decidimos dirigirnos directamente por el paso de Fl眉ela hasta Davos. Como s贸lo quer铆amos cruzar glaciares en la Haute Route en las dos 煤ltimas semanas, decidimos dejar el equipo de rescate en glaciares y alg煤n otro equipo m谩s t茅cnico en casa y que nos lo enviaran por correo. As铆 nos ahorramos unos cuantos kilos cada vez. Y esa fue la diferencia decisiva. Como ahora s贸lo llev谩bamos 21 y 24 kg, avanzamos mucho m谩s r谩pido.

De hospitalidad, caba帽as de cabras, nieve polvo profunda y descensos helados

El tiempo nos proporcion贸 una gloriosa nieve polvo de camino a Davos, y despu茅s de s贸lo dos d铆as en la nieve, ambos est谩bamos totalmente preparados para el viaje de nuevo. Tras una noche en Davos, que pasamos con unos anfitriones encantadores, pusimos rumbo a Arosa. Sin embargo, como ya hac铆a tres d铆as que nevaba all铆 y no ve铆amos ninguna forma segura de llegar m谩s lejos, decidimos quedarnos un poco m谩s arriba de la ciudad y disfrutar al m谩ximo de la nieve polvo durante unos d铆as.

隆Y fue una decisi贸n muy acertada! Encontramos un lugar acogedor para montar la tienda y durante los dos d铆as siguientes nos dedicamos a jugar, construyendo kickers y buscando accidentes naturales en las peque帽as laderas que hay sobre el pueblo. Ten铆amos una sonrisa de oreja a oreja, porque esto, la nieve polvo fresca y el terreno virgen, es exactamente lo que nos llev贸 a los dos a esquiar en traves铆a hace 10 a帽os. Y no s贸lo eso, tambi茅n nos dimos cuenta de que no hab铆amos tenido suficiente diversi贸n durante el viaje sin pensar en lo que nos esperaba. Pero, por supuesto, hubo algunos percances por el camino: Romp铆 otra p茅rtiga al aterrizar boca abajo en un backflip, Hugo estrell贸 nuestro dron justo debajo de una ladera que hab铆amos evitado cuidadosamente por el riesgo de avalanchas y, por 煤ltimo, nos quedamos sin comida, lo que nos oblig贸 a conducir hasta la ciudad.
Tras saciar nuestra hambre inicial con chocolate suizo y queso, nos dispusimos a buscar un lugar donde pasar la noche. Como esta vez no tuvimos suerte con el couchsurfing, tuvimos que buscar otra manera. Tras algunas dudas iniciales, Hugo me convenci贸 para que llamara a la puerta de la gente, y me alegro de haberlo hecho. La primera puerta a la que llamamos fue la de una pareja de ancianos que nos dejaron pasar la noche en su habitaci贸n de invitados del s贸tano. No s贸lo conseguimos secar todo nuestro equipo y recargar las pilas, sino que tambi茅n pasamos una ma帽ana encantadora con ellos charlando sobre la ciudad y las monta帽as.

As铆 que salimos hacia Lenzerheide un poco m谩s tarde de lo previsto, pero bien alimentados con brioche casero. Hab铆a una neblina total y no pudimos ver nada m谩s que a nosotros mismos durante unas horas. Pero cuando salimos de la niebla, nos vimos recompensados con unas vistas incre铆bles. De vuelta en el valle, decidimos probar suerte de nuevo llamando a las puertas, ya que hab铆a funcionado tan bien el d铆a anterior. Despu茅s de una hora de ir de puerta en puerta, un granjero nos ofreci贸 un lugar en su bodega de encerado de esqu铆s. No era la acogedora habitaci贸n de invitados de la noche anterior, pero era igual de pr谩ctica, sobre todo porque nuestros esqu铆s necesitaban cera.
En los d铆as siguientes, nos dirigimos a Thusis, donde hab铆amos planeado otra estancia con una familia de acogida. Cuando les enviamos un mensaje de texto el d铆a anterior, nos enteramos de que nuestros anfitriones tambi茅n eran esquiadores de traves铆a y que ten铆an previsto escalar el mismo pico que quer铆amos esquiar ese d铆a. As铆 que quedamos en encontrarnos directamente en la monta帽a y, tras un alegre descenso juntos, nos llevaron de vuelta a su casa, al otro lado del verde valle. Fueron una familia incre铆blemente acogedora y encantadora y disfrutamos de dos d铆as cocinando, jugando a juegos de mesa y visitando una exposici贸n de arte local con ellos como un agradable descanso de nuestra rutina normal, mientras una tormenta en el exterior nos imped铆a continuar la excursi贸n.

Originalmente, el plan era conducir el siguiente tramo m谩s al oeste, cruzar la meseta de Greina y aterrizar en Disentis, pero la previsi贸n meteorol贸gica segu铆a pareciendo muy poco atractiva. Enfrentados a 140 cm de nieve fresca y rachas de viento de hasta 150 km/h, decidimos no seguir la ruta, que parec铆a una trampa mortal, y esperar el resto de la tormenta en el piso de la hermana de Hugo en Lugano. Tres d铆as despu茅s, con la previsi贸n de aludes todav铆a en cuatro y sin se帽ales de que la nieve fuera a remitir pronto, decidimos con el coraz贸n encogido saltarnos este tramo y continuar desde Disentis, donde podr铆amos permanecer en las pistas durante los d铆as siguientes hasta que sinti茅ramos que la situaci贸n de los aludes volv铆a a ser manejable.

Cruzamos el paso de Oberalp y bajamos en eslalon entre los turistas hasta Andermatt. Una vez recuperadas las fuerzas en la ciudad, nos dirigimos hacia el paso de Furka y salimos de nuevo de la civilizaci贸n. Para entonces, ya hab铆amos montado y desmontado la tienda demasiadas veces y nos hab铆amos congelado los dedos, as铆 que buscamos otras opciones para pasar la noche. Acabamos pasando una noche en la entrada de una casa de transformadores y otra en un cobertizo vac铆o para cabras. Ambas opciones eran buenas, pero no estaban exentas de inconvenientes. Al final, sin embargo, conseguimos sacar de nuevo el olor a cabra de nuestros sacos de dormir y partimos hacia el paso de Furka. El primer d铆a avanzamos muy despacio, subiendo en completa oscuridad y navegando con el reloj GPS. Despu茅s, volvimos a tener m谩s suerte con el tiempo. Durante los siguientes d铆as, nuestra mayor preocupaci贸n fue no quemarnos con el sol, lo que conseguimos hacer bastante bien y pasamos un d铆a estupendo y bastante t茅cnico en la Ballistic.

Fue el primer d铆a que sentimos que realmente ten铆amos que evaluar las pendientes a las que nos expon铆amos, cavando pozos de nieve y asegur谩ndonos unos a otros en los tramos m谩s complicados. Hasta ese momento, siempre hab铆amos elegido una ruta que o bien no planteaba mucho riesgo o bien nos sent铆amos abrumados por toda la situaci贸n y nos qued谩bamos en un lugar seguro del valle. Nos sentimos bien recopilando informaci贸n y tomando decisiones bien pensadas para ambos, pero tambi茅n nos hizo sentirnos agradecidos por haber tenido hasta ahora unas condiciones de avalancha tan seguras que no tuvimos que pasar por este esfuerzo m谩s a menudo.

Sobre el valle del R贸dano, pasamos nuestra noche m谩s fr铆a a -22掳C, ambos aferrados a las botellas Nalgene que hab铆amos llenado con agua caliente. Es incre铆ble lo acogedor que puede resultar un saco de dormir caliente, a pesar de los -15掳C que medimos en nuestra tienda. Sin embargo, el fr铆o de la noche nos alcanz贸 cuando iniciamos el descenso a la ma帽ana siguiente. Nos lo hab铆an descrito como un hermoso y suave descenso de 1.400 metros, pero la mezcla de d铆as c谩lidos y soleados y noches heladas lo hab铆an convertido en un infierno incrustado de sol, y tanto Hugo como yo luch谩bamos por mantenernos erguidos en cada curva. A estas alturas ya le hab铆amos cogido el truco a descender con las grandes mochilas y normalmente disfrut谩bamos mucho del descenso, pero este d铆a los dos est谩bamos contentos de haber bajado con los dedos de los pies helados, pero al menos sin lesiones graves.

Reencuentro con un viejo amigo

Pudimos volver a calentarnos los dedos de los pies congelados en el tren, ya que Kyle, un amigo de Norteam茅rica, a煤n ten铆a algo de tiempo antes de que empezara su trabajo en Austria, y decidimos encontrarnos a mitad de camino y pedalear juntos el fin de semana. La idea era encontrarnos en alg煤n punto entre Thusis y Disentis y recorrer parte de la ruta que nos hab铆amos saltado antes. Pero el tiempo tampoco era muy favorable aqu铆. Nos sorprendieron rachas de hasta 120 km/h, nos tumbaron y nos recordaron algunas de las rutas de esqu铆 que hab铆amos hecho juntos en Spitsbergen. Tras un intento desesperado de encontrar un couloir o algo medianamente resguardado, nos dimos por vencidos y pasamos una agradable velada en una caba帽a, charlando hasta altas horas de la noche.

Tras la marcha de Kyle, cogimos el tren a Brig, donde dos simp谩ticos monta帽eros nos hab铆an invitado a pasar la noche con ellos. Despu茅s de una semana sin ducha ni lavadora, fue una gran sensaci贸n llegar a alg煤n sitio y volver a tener un nivel de olor tolerable. Tambi茅n fue agradable disponer de unos d铆as para prepararnos para la semana que ten铆amos por delante: La "Haute-Route des Alpes" de Zermatt a Chamonix, probablemente la traves铆a de esqu铆 m谩s famosa de Europa. Recogimos nuestro equipo de glaciar en la oficina de correos, nos aprovisionamos de crema solar y tentempi茅s y nos pusimos en contacto con los gu铆as de monta帽a locales para obtener la informaci贸n m谩s reciente sobre las condiciones de los glaciares. Adem谩s, para compensar el peso extra, decidimos dejar la tienda de campa帽a y utilizar en su lugar el amplio sistema de refugios de la ruta Haute.

Para consternaci贸n de ambos, s贸lo dos d铆as antes de que hubi茅ramos identificado una ventana de buen tiempo, un grupo de seis personas que entrenaban para la "patrouille des glaciers" se vio atrapado en una tormenta y muri贸 justo en nuestra ruta. Esto nos hizo darnos cuenta de los peligros del terreno alpino y nos hizo reconsiderar si est谩bamos suficientemente preparados. Llegamos a la conclusi贸n de que est谩bamos en una situaci贸n muy diferente a la de aquel grupo, ya que est谩bamos viajando en contraposici贸n a un "skimo traverse" r谩pido. Como la ventana meteorol贸gica parec铆a cada vez mejor cuanto m谩s nos acerc谩bamos a ella, confi谩bamos en afrontar esta parte final y m谩s dif铆cil de nuestro viaje.

La Alta Ruta: un reto final

Desde Zermatt, un d铆a de viaje nos llev贸 hasta el Sch枚nbielh眉tte, ya que no quisimos tomar el atajo con la telecabina del Matterhorn Express que se toma normalmente cuando se viaja de este a oeste. Al d铆a siguiente, cuando empezamos justo debajo de la majestuosa cara norte del Matterhorn, divisamos a un grupo de ocho esquiadores en el glaciar, lo que facilit贸 bastante el avance, ya que seguimos sus huellas y sab铆amos que ese d铆a se hab铆an probado las grietas. Bajo impresionantes s茅racs y entre aterradoras grietas, serpenteamos hasta el punto m谩s alto del recorrido, la T锚te Blanche, a 3.711 metros. Desde all铆, un suave descenso por el Glacier du Mont Min茅 nos condujo al 煤ltimo peque帽o ascenso del d铆a hasta Cabane Bertol. Desde aqu铆 quer铆amos descender a Arolla, pero algo iba mal con las botas de esqu铆 de Hugo y al examinarlas m谩s de cerca nos dimos cuenta de que el cable del sistema de boa se hab铆a roto. Como ya era tarde, decidimos quedarnos en el majestuoso refugio e intentar arreglar la bota antes de abordar el descenso al d铆a siguiente. Charlamos sobre nuestro viaje y nuestra experiencia en el refugio e hicimos amistad con los dos guardas del refugio, St茅phane y Florence, que fueron incre铆blemente amables e hicieron todo lo posible por ayudarnos a continuar nuestro viaje. A cambio, y como no quer铆amos volver a montar sobre una costra de hielo, decidimos pasar la ma帽ana en el refugio y ayudarles a limpiarlo y a reparar la estaci贸n meteorol贸gica. Desafortunadamente, no pudimos arreglar la bota, pero nos dieron los datos de contacto de una tienda de deportes en Arolla que podr铆a ayudarnos.

Despu茅s de un duro descenso ajustando la bota de Hugo con correas Voile, llegamos a Arolla y pudimos pedir ayuda a Bournissen Sports con la bota. Gracias a la cortes铆a de la gente de all铆 y a la gran atenci贸n al cliente de Dynafit, pudimos conseguir que nos cambiaran la bota. 隆Muchas gracias en este punto!

Pero para cuando hab铆amos conseguido todo eso, se estaba haciendo bastante tarde y ten铆amos que pensar en c贸mo 铆bamos a pasar la noche. Como llov铆a en el pueblo, empez谩bamos a preocuparnos, sobre todo porque nos hab铆amos dejado la tienda. Por suerte, en la peque帽a Epicerie de Arolla, conocimos a un grupo de j贸venes amigos que estaban pasando juntos su fin de semana anual de esqu铆 y, tras escuchar nuestra historia, nos invitaron a su velada de raclette y tuvimos nuestra tan esperada experiencia suiza real.

Al d铆a siguiente empezamos con un ligero dolor de cabeza y un poco m谩s tarde de lo previsto, pero de alguna manera, alimentados por la raclette, subimos la monta帽a como ning煤n otro d铆a. Aunque no salimos de la zona de esqu铆 hasta cerca del mediod铆a, unas horas m谩s tarde nos encontramos al pie de una subida final por un empinado couloir para llegar al "bivouac igloo des pantalons blancs", nuestro refugio para pasar la noche. Llegamos justo cuando se pon铆a el sol y disfrutamos todo lo que pudimos de la majestuosa vista desde el Cervino hasta el macizo del Mont Blanc, sabiendo que el tiempo iba a ser bastante sombr铆o durante los dos d铆as siguientes. Por esta raz贸n, al d铆a siguiente s贸lo nos propusimos una peque帽a misi贸n: esquiar algunos couloirs y pendientes m谩s empinadas y peque帽as que hab铆an despertado nuestro inter茅s el d铆a anterior.

Al d铆a siguiente, mientras esqui谩bamos ladera abajo hacia el valle, nos alegramos de encontrar buena nieve en la mitad superior del descenso de 1800 metros, pero cuando llegamos a las pendientes inferiores, la nieve hab铆a llovido el d铆a anterior, y donde todav铆a hab铆a nieve, casi se hab铆a convertido en hielo. Bajamos medio desliz谩ndonos, medio caminando, y nos alegramos mucho cuando por fin llegamos a una parada de autob煤s en Lourtier. Como s贸lo nos quedaban unos d铆as de proyecto, viajamos en autob煤s hasta Champex para iniciar nuestra 煤ltima etapa desde all铆 hasta Chamonix.

Chamonix

La 煤ltima gran subida desde Champex hasta el Plateau du Trient nos hizo pensar a los dos en las 煤ltimas siete semanas que hab铆amos pasado juntos en este viaje. Qu茅 proyecto hab铆amos completado. No hab铆amos pensado que este viaje fuera posible cuando nos pusimos las mochilas por primera vez y ahora est谩bamos disfrutando de la vista del incre铆ble macizo del Mont Blanc, sabiendo que ese d铆a pondr铆amos fin a dos meses de viaje. Por mucho que hubi茅ramos planeado y preparado este viaje antes de subirnos a los esqu铆s, siempre nos hab铆a parecido demasiado grande, demasiado ambicioso y con demasiadas incertidumbres como para poder decir con certeza que llegar铆amos a Chamonix. De repente (y as铆 lo sentimos), estar de pie en la cima del Col de Chardonnet, a un 煤ltimo descenso sobre el Glacier de l'Argenti猫re de nuestro destino final, fue muy intenso para los dos.

Por un lado, sent铆amos pura alegr铆a por haber conseguido realizar nuestra loca idea y haber acertado en nuestra ambici贸n. Por otro lado, el largo tiempo que hab铆amos pasado fuera nos hab铆a aclimatado a este nuevo ritmo. Ambos sent铆amos cierta ansiedad y nos resist铆amos a volver al mundo civilizado y a instalarnos de nuevo en nuestra rutina habitual.

Ahora estamos de vuelta y nos hemos instalado de nuevo en nuestra vida cotidiana. Pero una parte del proyecto sigue viva en nosotros. Todos los maravillosos encuentros con las personas inspiradoras y hospitalarias que nos acogieron como extra帽os y nos enviaron de vuelta a nuestro viaje como amigos siempre nos hacen sonre铆r cuando pensamos en ello. Fueron una parte tan integral de nuestro 茅xito que no podemos agradec茅rselo lo suficiente. Incluso ahora, seis meses despu茅s, apenas puedo creer lo que hemos conseguido cuando miro un mapa y veo la magnitud de nuestro viaje. Es decir, 隆hemos cruzado Suiza de este a oeste esquiando!

En la parte 3 de esta serie, nos adentraremos en nuestros sentimientos encontrados al final del viaje y en la forma en que enfocamos la organizaci贸n de un viaje tan grande, tanto a nivel log铆stico como filos贸fico.

Nuestro viaje cont贸 con el apoyo de Dynafit y Alpenheat. Muchas gracias por su apoyo y sobre todo por creer en nuestro proyecto desde el principio.

Si te interesa la pel铆cula sobre nuestro viaje, que se estrenar谩 la pr贸xima primavera, puedes seguir nuestros canales de Instagram para estar al tanto de todas las novedades: @linus.langenbacher y @hugo.stephen

Galer铆a de fotos

Nota

Este art铆culo ha sido traducido autom谩ticamente con DeepL y posteriormente editado. Si, a pesar de ello, detect谩is errores ortogr谩ficos o gramaticales, o si la traducci贸n ha perdido sentido, no dud茅is en enviar un correo electr贸nico a la redacci贸n.

Ir al original (Alem谩n)

Comentarios