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Aventura y viajes

Esqu铆 de monta帽a en Bolivia

Dos monitores de esqu铆 de Davos en el Mururata y el Illimani

11/02/2012
Jenny Staiger
Cientos de personas bullen por las calles, vendiendo DVD caseros, ropa de segunda mano, frutas y verduras frescas. Mujeres con gruesas faldas de terciopelo, el pelo negro hasta la cintura trenzado en dos trenzas, pasean entre autobuses malolientes, taxis que pitan y motos que chocan. Nos abrimos paso entre la multitud con una mochila grande y otra peque帽a y dos bolsas de esqu铆 adicionales. Nos chocan constantemente y apenas creemos que llegaremos a la parada de taxis frente a la estaci贸n de autobuses con nuestros 65 kg de equipaje. Finalmente lo conseguimos. "Hola chicititas, 驴qu茅 es?" El taxista nos mira algo incr茅dulo mientras ata las bolsas de esqu铆 a su techo. Esquiar en la inmensa ciudad de La Paz parece una rareza – pero nuestra misi贸n funciona: en las pr贸ximas dos semanas queremos escalar dos picos y pasar a la historia con dos "primeros descensos femeninos".

Cientos de personas bullen por las calles, vendiendo DVD caseros, ropa de segunda mano, frutas y verduras frescas. Mujeres con gruesas faldas de terciopelo, el pelo negro hasta la cintura trenzado en dos trenzas, pasean entre autobuses malolientes, taxis que pitan y motos que chocan. Nos abrimos paso entre la multitud con una mochila grande y otra peque帽a y dos bolsas de esqu铆 adicionales. Nos chocan constantemente y apenas creemos que llegaremos a la parada de taxis frente a la estaci贸n de autobuses con nuestros 65 kg de equipaje. Finalmente lo conseguimos. "Hola chicititas, 驴qu茅 es?" El taxista nos mira algo incr茅dulo mientras ata las bolsas de esqu铆 a su techo. Esquiar en la enorme ciudad de La Paz parece ser una rareza - pero nuestra misi贸n est谩 funcionando: en las pr贸ximas dos semanas, queremos escalar dos picos y pasar a la historia con dos "primeros descensos femeninos".

Como La Paz se encuentra a 3600 metros, se nota el aire m谩s fino mientras paseas por las hermosas callejuelas. Hambrientos, nos abalanzamos sobre todos los manjares que se ofrecen en las calles. Abundan los puestos de comida que venden salchichas, tranqapecho (una especie de hamburguesa boliviana) y empanadas (bolas de masa rellenas), as铆 como los carritos de bebidas que venden t茅 caliente de quinoa, zumos de fruta fresca y caldo de ma铆z. Lo probamos todo.

A medida que se acerca el final de nuestro primer d铆a en Bolivia, nos damos cuenta de que el Illimani vigila tranquilamente la ciudad. En aymara, el hito de la Paz se llama "Illemana", que significa "donde naci贸 el sol". Una antigua leyenda cuenta que la monta帽a Mururata intent贸 superar en tama帽o al Illimani. Enfurecido, el Illimani le cort贸 la cabeza cubierta de nieve. Despu茅s de esta leyenda, ambos lo tuvimos claro: estas dos monta帽as en disputa deb铆an ser las de nuestra aventura de esqu铆 de traves铆a en Bolivia.

Murata 5800m

Despu茅s de aclimatarnos con 茅xito, tomamos el 4x4 hasta el pie del Mururata. La ruta hasta all铆 se asemeja a una pista de rally de la muerte. Arroyos y r铆os cruzan el estrecho sendero, y las pendientes de hasta 50 grados se hacen m谩s frecuentes cuanto m谩s avanzamos. La palabra "carretera" ser铆a una completa exageraci贸n: avanzamos a trompicones con una potencia XXL por el desierto rocoso de alta monta帽a. Con la botella de gasolina atada al techo junto con los esqu铆s, nos preguntamos si volveremos a salir vivos del monstruo de cuatro ruedas. Tras innumerables temores de muerte y un color cada vez m谩s verde en nuestros rostros, nos sentimos aliviados en el campamento de altura a 4600m. Sentados al pie de una monta帽a, frente a una cara escarpada, contemplamos la megaciudad de La Paz - pac铆ficos y desapegados, disfrutamos del resplandeciente paisaje monta帽oso rojo - una magia de suave silencio con inmenso poder envuelve los picos 谩speros y rocosos.

Despu茅s de una noche corta y poco sue帽o, salimos por el camino rocoso a las dos de la ma帽ana con nuestros esqu铆s a la espalda. Subimos por la ladera entre enormes rocas, apoyando todo nuestro peso en los bastones. Los largos esqu铆s bajo la mochila y las botas de esqu铆 en la mochila dificultan el ascenso y aceleran el pulso. Por fin llegamos a la lengua del glaciar, a 5.000 metros, y, aturdidos por el aire de la monta帽a, podemos calzarnos los esqu铆s. La anticipaci贸n del descenso aumenta al ver la interminable extensi贸n de este glaciar al anochecer. Parece casi predestinado para el esqu铆. Las largas y anchas pendientes en un terreno ligeramente accidentado crean un fino cosquilleo en el est贸mago. Pero el camino es duro, la marcha aburrida, la respiraci贸n entrecortada. Seguimos tirando de los esqu铆s por la nieve, entre grietas, pendientes pronunciadas y largas traves铆as, hasta llegar a la cima. Mururata, a 5.800 metros. A nuestro alrededor, los blancos picos de las monta帽as perforan la capa de nubes, incluidos el Illimani y el Huayna Potos铆. Aqu铆 arriba, el mundo parece estar en plena belleza, intacto por la intervenci贸n humana, con poder real y energ铆a palpitante. Tambi茅n sentimos esta energ铆a en nuestro descenso. El primer ascenso femenino de las blancas laderas del Mururata hace que nuestros corazones latan m谩s r谩pido.

Illimani, 6435 metros

Despu茅s de un tembloroso viaje en jeep a trav茅s de ca帽ones de color rojo fuego, verdes praderas con llamas pastando y pedregosos caminos de monta帽a, aterrizamos en un pueblo de monta帽a llamado Pinaya. Los aldeanos, a 4.200 metros de altitud, nos dan una bienvenida distante pero amistosa.

Mientras los caballos se cargan con provisiones, tiendas de campa帽a, bombonas de gas y equipo de seguridad, los aldeanos de m谩s edad admiran nuestras tablas. Con cuidado, toman en sus manos los esqu铆s de 1,70 metros de longitud y los sujetan torpemente a los lomos de los animales de carga.

Una mujer con una colorida manta atada a una mochila camina a la cabeza de nuestro peque帽o equipo. Unas pantorrillas apretadas con sandalias hechas a mano asoman bajo la gruesa falda hasta la rodilla. Nuestro moderno equipo, desde las botas de monta帽a a prueba de crampones hasta los pantalones de senderismo softshell, parece un poco fuera de lugar ante esta visi贸n. La lugare帽a avanza a paso ligero. Chasqueando la lengua, conduce a sus caballos por el estrecho sendero.

驴Campamento base - campamento alto - cumbre?

Despu茅s de pasar la primera noche en el campamento base, una exuberante meseta verde con peque帽os arroyos, el suave entorno cambia a un paisaje rocoso y escarpado. Los flancos de las monta帽as, de un rojo granate resplandeciente, nos transportan a un mundo por encima de las nubes. Se abre una nueva dimensi贸n. "Chicas, 隆hemos salido de la MATRIX!" son las palabras de nuestro gu铆a de monta帽a Osvaldo. Y de repente lo tenemos delante: la cumbre del Illimani. Los flancos blancos se extienden a lo largo de kil贸metros, las grietas a la altura de una casa y las fisuras de un metro nos hacen sentir las fuerzas dominantes. Desde nuestro campamento de altura, a 5.500 metros, nos esperan entre ocho y diez horas de marcha. Nuestra respiraci贸n nos recuerda inevitablemente el aire enrarecido. El despertador suena a la una de la madrugada, las estrellas parecen tocar nuestras tiendas, pocas veces hemos estado tan cerca del cielo. Con la vista puesta en la centelleante ciudad de La Paz, a escasos metros de la lengua del glaciar, recogemos nuestras provisiones, atamos los esqu铆s a las mochilas y nos obligamos a tragar unas migas.

Estamos listos para partir: asegurados con los crampones en los pies en el equipo de cuerda, nos dirigimos al glaciar en equipo de dos. El camino es demasiado empinado, la nieve demasiado dura para hacer pie con pieles. Sin embargo, no nos amilanamos y llevamos los esqu铆s lo m谩s arriba posible. El resplandor de las linternas frontales s贸lo nos permite vislumbrar el enorme paisaje helado. Los minutos de espera hasta que se colocan los seguros parecen eternos. Sin cesar, nos arrastramos por la pared, paso a paso, sin sol, con el fr铆o col谩ndose por todas las grietas.

La vista detr谩s de nosotros muestra un rostro azulado con labios finos y ojos hinchados. Parece que hemos ca铆do en un estado de meditaci贸n. El cuerpo en la ejecuci贸n contundente, caminando hacia adelante s贸lo un mecanismo que una vez fue programado hace ocho horas. Nos arrastramos los 煤ltimos metros por la estrecha cresta. Una atrevida mirada hacia delante nos muestra una peque帽a plataforma elevada, lo suficientemente grande como para colocar cuatro pies sobre ella. De repente, un grito atraviesa el aire, pero hay una sensaci贸n de salvaci贸n en la voz, no es un sue帽o, no es una alucinaci贸n, no, 隆es la cumbre! Todav铆a un poco aturdidos, nos damos cuenta de las dimensiones - 6435 metros sobre el nivel del mar, la vista es tan amplia que pensamos que podemos ver la curvatura de la tierra.

Felicidad de la cumbre

Nuestros cuerpos tiemblan de emoci贸n y de cansancio, los ojos se nos llenan de l谩grimas y una extra帽a sensaci贸n de alivio nos invade mientras abrazamos con fuerza a nuestro gu铆a de monta帽a. La fiebre de las cumbres se ha apoderado de nosotros. Pero, de repente, nubes grises de niebla se levantan a gran velocidad, fuertes r谩fagas de viento se llevan nuestras palabras y exigen un descenso inmediato. Unos metros m谩s abajo, encontramos un lugar resguardado para descansar, recargar las pilas al sol para el camino de vuelta y hacer algunas fotos.

Con los esqu铆s preparados, damos la vuelta entre grietas y formaciones de hielo. Los porteadores ya nos esperan en el campamento alto y est谩n de pie al borde de la lengua glaciar con la boca abierta, vitoreando ruidosamente. Muchas gracias!

Consejos de viaje

Mururata

Los esqu铆s no son un equipamiento deportivo omnipresente en Bolivia, por lo que el transporte es algo lento, empezando por los taxis. La paciencia es lo primero, seguida de sobornos adicionales para los trayectos m谩s largos en autob煤s. Demu茅strele una vez al taxista que estos listones realmente caben en un veh铆culo de cuatro ruedas (preferiblemente en el asiento del copiloto) o 谩telos usted mismo al techo y luego s煤base y espere. S贸lo se puede llegar a la Mururata con un buen 4x4 y cabeza para las alturas. El viaje hasta el campamento base desde La Paz dura unas 3 horas. Recomendamos llevar un gu铆a, ya que no hay se帽ales de tr谩fico ni otras instrucciones para la pista de grava. Desde el campamento base (4.600 m), la caminata hasta la cima dura entre 6 y 7 horas. Pero cuidado: ahorre fuerzas, porque las apariencias enga帽an. El camino parece interminable, pero la recompensa es una vista maravillosa del Illimani. Ventaja: el descenso no es muy exigente t茅cnicamente, pero est谩 lleno de diversi贸n.

Illimani

Aqu铆 tambi茅n recomendamos reservar la excursi贸n con gu铆a. Por un lado por la altitud (6435m) y por otro lado te ahorras mucho esfuerzo (organizaci贸n de porteadores, animales de carga, comida). El viaje desde La Paz no es tan criminal como el de Mururata, pero se necesita un 4x4 para las 3 horas. Desde la peque帽a aldea de Pinaya (4200 m) se camina con animales de carga y porteadores hasta el campamento base a 4600 m. Desde all铆, sin los animales de carga, se camina hasta el campamento base. Desde all铆, sin los animales de carga, se caminan otros 1.000 metros hasta el campamento de altura. El tercer d铆a, el ascenso a la cumbre dura entre 8 y 9 horas (dependiendo de las condiciones de la nieve). El camino a la cumbre es muy empinado y s贸lo se puede transitar parcialmente con pieles, 隆mejor con crampones! La estaci贸n de esqu铆 est谩 a unos 6.000 m. El descenso es posible hasta los 5.000 m. (cuidado con las grietas). Pasar谩s una 煤ltima noche en el campamento base para recuperarte antes de volver a la metr贸poli. El tour dura un total de 4 d铆as y se puede reservar con casi cualquier proveedor en el distrito tur铆stico de La Paz

Todas las fotos de los dos tours en la gran galer铆a de fotos

A la p谩gina web de los autores www.moun10ear.com

Galer铆a de fotos

Nota

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