Portillo, o "el invierno m谩s seco en 40 a帽os" A la ma帽ana siguiente, en Portilklo, tuvimos que darnos cuenta de lo que significa que los medios de comunicaci贸n informen del "invierno m谩s seco en 40 a帽os". Mucha roca, mucha arena, mucho polvo y poca nieve. Pero si incluso el equipo nacional de esqu铆 austriaco puede encontrar buenas condiciones para sus entrenamientos aqu铆 en Portillo, entonces nosotros tambi茅n encontraremos buena nieve.
Bueno, no ser谩 tan f谩cil, porque como es sabido, los corredores y los freeriders no buscan necesariamente la misma nieve para hacer su trabajo. En Portillo, la nieve puede hacer lo que quiera, simplemente siempre es una experiencia estar en Portillo: Si est谩s esquiando, est谩s rodeado de un impresionante mundo monta帽oso, a trav茅s del cual serpentea el extremadamente sinuoso paso camino a Argentina. Y cuando est谩s en el hotel, el mejor lugar para estar es en un gran sal贸n donde se re煤nen todos los hu茅spedes del hotel. Ya sea Skibum de EE.UU., el equipo nacional austriaco, Colby West, una familia chilena o Chris Davenport, aqu铆 es donde se re煤nen en un ambiente muy acogedor y se enteran de lo que han hecho hoy en la monta帽a. Por la tarde encontramos otro punto con nieve aprovechable y mientras Roman ya estaba tumbado en la piscina, hicimos unas cuantas fotos decentes.
A la ma帽ana siguiente, el cielo est谩 nublado, como se mencion贸 anteriormente. As铆 que decidimos no desempaquetar los esqu铆s de nuevo y conducir directamente a Santiago para dejar a Roman en el aeropuerto y luego continuar hacia Valle Nevado. Pero Michi no ha perdido la esperanza de que el cielo est茅 azul esta ma帽ana, as铆 que le damos una hora m谩s al tiempo. Si no se despeja para entonces, levantaremos nuestras carpas en Portillo.
Michi probablemente tiene la mejor conexi贸n con el dios del tiempo de los Andes esta ma帽ana, porque poco a poco m谩s y m谩s azul se puede ver en el cielo. As铆 que volvemos a sacar nuestro equipo de esqu铆, bajamos los esqu铆s del techo del auto y tomamos el ascensor. La noche anterior ya hab铆amos buscado una pendiente que tuviera buena luz por la ma帽ana y la nieve a煤n ten铆a buen aspecto all铆. Primero cogimos el remonte hasta la cima, luego una traves铆a por encima de la orilla del lago y finalmente tuvimos que subir unos 50 metros de altitud. Despu茅s de una hora aproximadamente, se hacen las fotos y volvemos al hotel por la orilla del lago.
脷ltima parada: Valle Nevado
Los tres en el coche, Roman nos hab铆a dejado en el aeropuerto de Santiago, viajamos por un aparentemente interminable 58 serpenteando hasta Valle Nevado. Una estaci贸n de esqu铆 formada por un moderno dominio esquiable y algunos hoteles construidos sobre una estrecha cresta monta帽osa a 3.000 metros de altitud.
La cresta es tan estrecha que no cabe nada, excepto los hoteles y el aparcamiento. Si te sit煤as en este aparcamiento, hay una pronunciada bajada por los cuatro costados.
Como s贸lo era mediod铆a, nos dispusimos a ir a la nieve lo m谩s r谩pido posible, pero incluso aqu铆 en Valle Nevado, a unos 50 kil贸metros al sur de Portillo en l铆nea recta, hab铆a mucha menos nieve que en nuestra visita un a帽o antes. Es m谩s, toda la zona de esqu铆 es en realidad un desierto.
Cuando hay poca nieve y hay muchas zonas reventadas, el duro viento andino esparce mucho polvo sobre la nieve existente. El blanco se vuelve gris. Un espect谩culo al que cuesta acostumbrarse...Despu茅s de calentarnos un poco dentro de la zona de esqu铆, nos calzamos los esqu铆s o las tablas de snowboard y caminamos por un paisaje muy lunar, donde s贸lo hay nieve, roca de lava y polvo.
Volviendo a casa...
Despu茅s de un 煤ltimo chapuz贸n en la piscina, una 煤ltima cena, una 煤ltima noche y un 煤ltimo desayuno, tocaba volver por las infames curvas hasta Santiago. No me hab铆a sentido mal conduciendo un coche desde que era ni帽o, pero aquella ma帽ana me alegr茅 cuando doblamos la 煤ltima curva y mi desayuno segu铆a donde deb铆a. De vuelta a la ciudad, atravesamos Santiago una vez m谩s y ya est谩bamos frente al aeropuerto.
Despu茅s de guardar el equipaje y sacar montones de basura del coche de alquiler, Kati, Michi y yo nos separamos. Me esperaba un viaje de vuelta a casa algo m谩s largo: de Santiago de noche a Toronto, una escala de 13 horas, a Frankfurt y de vuelta a casa en tren despu茅s de un total de 3 d铆as.
Texto: Gex Rathfelder
Fotos: Michael Neumann